Coherencia en el Liderazgo Cristiano: Un Reflejo del Carácter de Cristo

liderazgo
 

Creo importante que tanto pastores como lideres ministeriales tengan una comprensión “correctamente bíblica y bíblicamente correcta” de la practica del Liderazgo Cristiano. Para efectos de simplicidad de este articulo voy a enfatizar al liderazgo cristiano sin hacer “distinciones de rangos”, es decir voy a compartir aspectos de liderazgo cristiano generales que van a ser aplicables tanto para pastores como a laicos, incluso si este último grupo mencionado no ejerciera algún rol de liderazgo funcional formal dentro de la iglesia o en algún ambiente de vida secular.

En el párrafo anterior acuño la frase “correctamente bíblica y bíblicamente correcta”. Y aunque ambas expresiones ofrecen aparentemente el mismo significado, quiero rescatar una pequeña distinción que puede marcar una gran diferencia entre ambas expresiones al tratarse de la comprensión y práctica del liderazgo cristiano.

Primero, cuando menciono en el párrafo anterior que nuestra comprensión del liderazgo debe ser “correctamente bíblica” hago una alusión a que esta debe ser arraigada y comprendida desde una cosmovisión bíblica permitiendo que sea la propia Escritura la que “produzca su propia teología del liderazgo” es decir una teología sin intervenciones filosóficas, ideológicas o incluso académicas externas.  Creo que la “Sola Escritura” nos ofrece una inmensa riqueza teológica de punto de partida la cual debe ser nuestra primera fuente de consulta y formación de nuestro propio liderazgo, así como el primer punto de partida para la formación de lideres. Esto no implica que aspectos filosóficos, ideológicos o académicos no deban ser considerados, sino que estos necesitan ser “domesticados” y sujetados a la autoridad de la Palabra de Dios.

Segundo, también menciono que la comprensión del liderazgo debe ser “bíblicamente correcta”. ¿A que me refiero con esto? Me refiero a que, aunque la comprensión “correctamente bíblica” del liderazgo implique poseer una correcta comprensión de la teología del liderazgo, decir el término “bíblicamente correcto” va a implicar aspectos volitivos, es decir aspectos de la toma de decisiones prácticas en el ejercicio del liderazgo bíblico. Indudablemente debe que existir una conexión fáctica entre nuestra fe y nuestra práctica bíblica y vivencialmente ética del liderazgo cristiano. Nuestra voluntad debe ser continuamente sometida y diariamente domesticada a obedecer a la palabra inerrante, suficiente e infalible de Dios encontradas en las páginas de la Biblia. En otras palabras, nuestra creencia y palabra (cosmovisión teológica del liderazgo) debe ser vivencialmente compatible con nuestra toma de decisiones (ética, conducta y practica) en nuestra practica del liderazgo cristiano.

Por otro lado, todos los creyentes, sin excepción alguna, hemos sido llamados a ejercer un rol de liderazgo en todas las áreas de nuestra vida: el hogar, la iglesia, el trabajo, la escuela, etc. Y cuando me refiero a “un rol de liderazgo” no estoy haciendo alusión a que todos los creyentes deban ejercer un rol de liderazgo funcional como pastor, gerente de una empresa, líder comunitario, etc. Me estoy refiriendo a que en virtud de que el Señor Jesús nos llama “luz del mundo y sal de la Tierra” en virtud a su propia persona, todos los creyentes hemos sido llamados a ejercer un Liderazgo de Ejemplo, Testimonio, y de Servicio. Estas tres características de liderazgo bíblico están interconectadas la una con la otra.

Por un lado, cuando ejercemos un liderazgo de ejemplo, vamos a volcar nuestra fe y practica cristiana a una práctica ética que va a ser observadas tanto por personas que aun no conocen al Señor, como por cristianos jóvenes o menos maduros, pero que “al ver nuestras buenas obras” van a ver algo distintivo en nosotros que va a ser digno de imitar de seguir, y van, en algún momento, dar gloria a Dios. Esta vida ejemplar va a inspirar a los no creyentes a que vean “un pedacito” de Jesús a través de nuestra vida testimonial por amor a Él. Al ser una fuente de inspiración por medio de nuestro ejemplo testimonial, muchas personas van a imitar nuestro caminar de fe y buen vivir que a corto o largo plazo va a ser de bendición y beneficio para nuestras comunidades civiles.

Por otro lado, el liderazgo de testimonio está estrechamente conectado al liderazgo de ejemplo, mencionado en el párrafo anterior. Una vez que nuestras palabras están en armonía con lo que hacemos, esto al ser observado por los no creyentes va a lograr construir puentes de acercamiento para poder testificar a otros acerca de las buenas nuevas de la salvación en Cristo. Los cristianos, al ser lideres de ejemplo, nos constituimos en una “autoridad” de índole vivencialmente moral que va a ejercer una influencia positiva en personas que no conocen al Señor, que a finales nos va a ofrecer oportunidades de acercamiento evangelístico y ministerial a dichas personas, las cuales, al percibir nuestra llenura en el Espíritu Santo, van a pedir consejos y nosotros podremos ofrecerpalabras santas y ecuánimes a quienes buscan sabiduría de lo alto, según el Señor nos permita. Después de todo, todos los creyentes somos vehículos de salvación y bendición a través de los cuales Dios "transporta" el mensaje del Evangelio.

Finalmente, en cuanto al liderazgo de servicio, el Señor mismo afirma en Mateo 20:28 que “así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos” los creyentes debemos ser lideres de servicio. Nadie nos debe “ganar” en nuestro compromiso al Señor por medio del servicio al prójimo. Debemos cada vez ser mejores en nuestro servicio al prójimo, empezando desde nuestros hogares. El liderazgo de servicio no solo invierte energías en aquellos que siguen a dicho líder, sino que también el líder de servicio busca activamente involucrarse en servir activamente en donde hayan necesidades; y aunque este lo haga desinteresadamente, sin esperar nada a cambio, el Señor va a permitir oportunidades de testimonio para que otras personas vengan a los pies de Cristo.

En conclusión, es fundamental que tanto pastores como líderes ministeriales tengan una comprensión correctamente bíblica y bíblicamente correcta del liderazgo cristiano. Como mencionado arriba, esto implica arraigar nuestra comprensión del liderazgo en una cosmovisión bíblica, permitiendo que la Escritura sea la fuente principal de consulta y formación. Además, es crucial que nuestras convicciones se reflejen a través nuestras decisiones y acciones diarias, sometiendo nuestra voluntad a la palabra de Dios y practicando un liderazgo bíblicamente ético y coherente. Todos los creyentes, independientemente de su rol funcional en la iglesia o en la sociedad, han sido llamados a ejercer un liderazgo de ejemplo, testimonio y de servicio. Mediante nuestro ejemplo y testimonio, podemos más efectivamente ser “luz del mundo y sal de la Tierra” y inspirar a otros hacia Cristo. Asimismo, al servir a los demás desinteresadamente, mostramos el amor de Cristo de una manera vivencial y tenemos la oportunidad de compartir las buenas nuevas de salvación. Que podamos abrazar el llamado al liderazgo cristiano con humildad, dependiendo del Espíritu Santo y buscando siempre la gloria de Dios en todo lo que hacemos.

Espero que este articulo haya sido de bendición para su vida.

En el amor de Cristo,

Dr. Julio C. Salas

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