Comprendiendo los diferentes estilos de liderazgo: Un enfoque desde una perspectiva bíblica

Comprendiendo los diferentes estilos de liderazgo: Un enfoque desde la perspectiva bíblica

Hola, amigos y hermanos en Cristo. Saludos muy cordiales a todos, en especial a aquellos hermanos que se desempeñan en roles de liderazgo pastoral y ministerial, aunque este articulo va a ser igualmente útil para empresarios cristianos, lideres cristianos en la vida civil y en general a cristianos de bien en todos los caminos de la vida. Y es que ningún ser humano escapa de la función del liderazgo. Nuestros primeros lideres y primera fuente de influencia y ejemplo fueron nuestros propios padres o quienes hayan ejercido dicho rol en nuestras vidas en nuestros entornos familiares.

El estudio del liderazgo es un asunto muy complejo debido a que envuelve el factor humano. Dicha complejidad radica en que estas personas fueron creadas a la imagen y semejanza de Dios, con capacidades cognitivas, afectivas y volitivas, es decir capacidades de razonamiento, capacidades emocionales, y capacidades de toma de decisiones. Esta complejidad se torna aún más compleja, valga la redundancia, cuando estos mismos seres humanos se agrupan formando sociedades, grupos, y entornos organizacionales como en una empresa, una iglesia, etc. Cualquiera que sea la circunstancia, estos grupos eventualmente van a producir sus propios lideres y van a seguir el liderazgo de dichos individuos.

En esta oportunidad deseo explorar con ustedes los diferentes estilos de Liderazgo (llamado académicamente Liderazgo Organizacional) haciendo un énfasis especial en la función del Liderazgo dentro del contexto de una iglesia local, en el caso de pastores y lideres ministeriales, como también un énfasis del liderazgo en el contexto externo en la vida secular para cristianos laicos en posiciones de liderazgo empresarial o civil. Cualquiera que sea el entorno, el principio va a ser casi exactamente el mismo.

Antes de que demos inicio, creo pertinente enfatizar que, pese a que daremos inicio haciendo un listado de los modelos académicos de liderazgo organizacional, vamos luego a aprender a reconocer las virtudes y debilidades de cada uno de ellos. Un detalle importante es que, aunque estos modelos sean académicos, esto no significa que estos estén ausentes de la realidad. Mientras avanza en la lectura de este articulo le invito a meditar reflexivamente (o de manera introspectiva) acerca de su propio estilo de liderazgo, o de algún otro estilo de liderazgo que haya visto en el pasado.

Culminando esta -no tan corta- introducción, la palabra “organizacional”, a menudo en la vida diaria suele entenderse como “ser ordenado” del uso común de ser una “persona organizada”. Sin embargo, el término “organizacional” en este articulo hace referencia a la palabra organizacional para referirse a organizaciones en donde hay una estructura de liderazgo tal como empresas, iglesias, e instituciones de todo tipo en donde existe una organización y roles específicos en el marco de su funcionamiento. ¡Habiendo dicho esto y sin más que agregar, empezamos!

Tipos de Liderazgo

En términos generales, existen varios tipos de liderazgo organizacional, cada uno con sus propias características y sus propios enfoques. Aunque la siguiente, no sea una lista extensiva, a continuación, les presento algunos de los principales tipos de liderazgo ejercidos en organizaciones, incluidas las organizaciones eclesiales y las organizaciones sin fines de lucro:

  1. Liderazgo autocrático: En este estilo de liderazgo, el líder toma las decisiones de manera independiente y asume un control total sobre una organización o sobre un equipo. El líder dicta las órdenes y espera que los miembros del equipo las sigan sin cuestionar. Este enfoque puede ser eficaz en situaciones de emergencia o cuando se necesita una toma de decisiones rápida, pero dependiendo del contexto y la situación puede limitar la creatividad y la motivación de los subordinados. El destino o la suerte de los que están siendo liderados depende totalmente en las capacidades y efectividad de toma de decisiones de este líder. Una desventaja de este estilo de gobierno es que la organización o el equipo está limitado a las propias virtudes o limitaciones del líder. Este estilo de gobierno pudiera ser razonablemente necesario en situaciones en donde el tiempo es apremiante, en donde la situación sea de “vida o muerte” y en donde la naturaleza de la complejidad de la toma de decisiones requiera una experticia tan especializada que el resto del grupo no pueda contribuir a la solución mas que aquella ofrecida por el líder o por quien este asigne.

En la Biblia encontramos interesantes ejemplos de gobierno autocrático. Algunos gobiernos autocráticos buenos y otros malos. Por un lado, desde el lado del salón de la fama, encontramos a Moisés. Al inicio de su liderazgo, daría la impresión de que Moisés gobernaba autocráticamente pero su ineficiencia pareciera ser obvia. Cuando Jetro, su suegro, escucho de los propios labios de Moisés como este gobernaba al pueblo, él le respondió: “¿Qué es esto que haces por el pueblo? ¿Por qué juzgas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta el atardecer?” (Gen 18:14). Todo un pueblo, presumiblemente de unas seiscientos mil personas, estaba limitado a las limitaciones humanas de un solo hombre. El resultado fue un trabajo altamente ineficiente y desgastante. Moisés decide escuchar las palabras de Jetro quien le dijo “Con seguridad desfallecerás tú, y también este pueblo que está contigo, porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no puedes hacerlo tú solo” (Gen 18:18) y resuelve escoger a hombres capaces para compartir el liderazgo. “Moisés escuchó a su suegro, e hizo todo lo que él había dicho. Y escogió Moisés hombres capaces de entre todo Israel, y los puso por cabezas del pueblo, como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez. Ellos juzgaban al pueblo en todo tiempo; el pleito difícil lo traían a Moisés, mas todo pleito sencillo lo juzgaban ellos. Y Moisés despidió a su suegro, y este se fue a su tierra” (Gen 18:24-27).

Por otro lado, desde el lado del salón de la vergüenza, tenemos el ejemplo del Faraón en el Antiguo Egipto lidiando con los israelitas. Aquí tenemos un tipo de liderazgo autocrático cuyo final termina decimando a una potencial mundial de la época a su más mínima expresión. Todo por el orgullo y las malas decisiones de un solo líder.  Éxodo, capítulos 5 al 14, nos muestra a un gobernante consumido por su propio orgullo que tomaba decisiones de manera unilateral. La irresponsabilidad de este gobernante tuvo un costo muy alto para los egipcios.

Otro ejemplo de liderazgo autocrático en la Biblia muy conocido es el del Rey Nabucodonosor, rey de Babilonia quien en el libro de Daniel capítulo 3:1-25 emitió decretos que requerían la adoración exclusiva a una estatua que había erigido de sí mismo. Quien no se arrodillaba y adoraba dicha estatua era puesto a la muerte (Dan 3:1-25).

  1. Liderazgo democrático: En este estilo de liderazgo, se fomenta la participación activa de los miembros del equipo en la toma de las decisiones. El líder busca la opinión y el aporte de los subordinados antes de tomar una decisión final. Por un lado, este enfoque estimula la colaboración, la creatividad y la satisfacción de los miembros del equipo, ya que estos se sienten valorados y tienen voz en el proceso de toma de decisiones. Por otro lado, algunas de las desventajas de este estilo de liderazgo, son que, dependiendo de las circunstancias y la cultura organizacional, la toma de decisiones puede tornarse muy lenta y en situaciones extremas, caótica. Por otro lado, dependiendo de los miembros del grupo, pueden formarse espontáneamente “grupos de poder” que pueden hacer que la toma de decisiones sea más lenta y contenciosa si el liderazgo y capacidad de gestión del líder no es los suficientemente fuerte, así como de ser un líder diestro para moderar sin crear divisiones o deserciones.

En cuanto al liderazgo democrático, para efectos de gobierno de la iglesia, me sentiría más confortable llamarlo liderazgo teo-democratico, o liderazgo democrático guiado por el Espíritu Santo o un término a lo largo de esas líneas. Esto debido a que, aunque ciertamente son los integrantes del equipo o grupo humano los que toman las decisiones “democráticamente”, en el caso del contexto de la iglesia, estas personas deben (o deberían) tomar dichas decisiones bajo la sujeción a las Sagradas Escritura en la comunión y llenura del Espíritu Santo permitiendo que nuestra comunión con Cristo a la luz de la Palabra de Dios, perfecta, inerrante, infalible y suficiente sea la guía de nuestra comunión y conciencia, no las meras emociones descontextualizadas lejos de la una comprensión bíblica fiel. Por un lado, el Nuevo Testamento nos ofrece un ejemplo muy interesante en la historia de la elección de los primeros diáconos. Los apóstoles pidieron que se eligieran personas “llenas del Espíritu Santo y de sabiduría" para servir las mesas (Hechos 6:1-6). Por otro lado, también el Antiguo Testamento nos ofrece formas tempranas de liderazgo democrático. Ejemplos pueden ser encontrados en el libro de Jueces, como el ejemplo de Gedeón y Sansón.

  1. Liderazgo transformacional: Este tipo de liderazgo implica inspirar y motivar a los miembros del equipo para que alcancen su máximo potencial, hagan uso de sus capacidades personales, de sus dones espirituales y superen sus propias expectativas. Los líderes transformacionales fomentan el desarrollo personal y grupal de los seguidores, estableciendo metas desafiantes y proporcionando apoyo y orientación necesarios. Este enfoque se centra en la visión a largo plazo y busca generar cambios significativos en la organización. Es importante resaltar que, en este tipo de liderazgo, es necesario que el líder tenga, primero, una clarísima misión, visión, y objetivos organizacionales; y segundo, que el resto de los participantes compartan aquella misma misión, visión y objetivos del líder. De lo contrario, al no existir una misión y una visión compartida, la creatividad fomentada puede producir efectos adversos al permitir que dicha creatividad no tenga una dirección misional y una visión clara. Si toda esta “potencialidad” emotiva de creatividad y potencial no es bien canalizada bajo una misión y una visión compartida, la fidelidad de los participantes solo va a durar mientras que sus intereses comunes de mantengan alineados. Cuando estos intereses dejen de alinearse, el nivel de apoyo al líder va a reducirse.

En cuanto al liderazgo transformacional, el Señor Jesús es el ejemplo más importante que tenemos. A través de sus enseñanzas, su ejemplo de vida y su sacrificio en la cruz, transformó la vida de sus discípulos y en general la vida de sus seguidores. Jesús animó a sus discípulos a dejar atrás su antiguo modo de vida y los llamó a vivir una vida de amor, servicio y de compromiso a Dios y con los demás (Marcos 1:17, Juan 13:13-17). Por un lado, Jesús promete convertir a sus discípulos en “pescadores de hombres”, citándole, “Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres” (Marcos 1:17) Jesús decide invertir en la vida de ellos y convertirlos en algo que todavía no son. En este momento, estos jovencitos son solo pescadores. Por otro lado, Jesús también es un líder transformador mostrando a sus discípulos una humildad impensable, que el Maestro le lave los pies a sus propios discípulos. Aunque, desde la perspectiva de Jesús, este acto tuvo una carga altamente teológica, lo cierto que el acto en si mismo como fue comprendido por sus discípulos en ese mismo momento fue de liderazgo de ejemplo a seguir.

Por otro lado, el Apóstol Pablo también experimentó el “liderazgo transformador” de Jesucristo de una manera muy radical, pese a no haber sido uno de los primeros doce apóstoles (Hechos 9:1-19). El Nuevo Testamento ofrece otros ejemplos más del liderazgo transformacional de Cristo los cuales son encontrados, por ejemplo, en el relato de la Mujer Samaritana (Juan 4:1-41) quien dejo su cántaro en el pozo donde sostenía la conversación con Jesús y fue corriendo al pueblo a contar a todos acerca de Él. Y la historia de Zaqueo quien decidió dar la mitad de sus bienes a los pobres y a devolver cuadruplicado si hubiera defraudado a alguien (Lucas 19:1-10).

  1. Liderazgo transaccional: En este estilo de liderazgo, los líderes establecen un intercambio explícito con los miembros del equipo u organización, donde, similarmente al liderazgo transformacional, se establecen metas claras, sin embargo, en el liderazgo transaccional se recompensa o sanciona según el rendimiento. Los líderes transaccionales se centran en la supervisión y el cumplimiento de las normas y acuerdos establecidos. Este enfoque puede ser efectivo para mantener la estabilidad y la eficiencia operativa y para obtener resultados cuantificables, pero una de las desventajas es que puede desalentar o condicionar la innovación o la creatividad de los participantes si no hay común acuerdo en la “transacción”. Del mismo modo, el ambiente de trabajo al ser condicionado a la obtención de premios y el evitamiento de las sanciones puede crear una cultura que potencialmente vaya a desencadenar conductas no deseadas entre los miembros del equipo como el reservarse o guardarse las innovaciones de manera calculada, la competencia toxica o desleal, entre otros.

En cuanto al liderazgo transaccional, podemos observar un ejemplo en la historia de Jacob y Esaú en Genesis 25:29-34. En esta historia, Jacob, de manera astuta, negocia con su hermano Esaú para adquirir su derecho a la primogenitura a cambio de un plato de lentejas. Aunque este ejemplo contiene elementos transaccionales, también pone al descubierto las desvirtúes del mismo, como la manipulación y la enemistad posteriores que enfrentaron ambos hermanos.

  1. Liderazgo situacional: Este enfoque sostiene que no hay un estilo de liderazgo único que sea adecuado para todas las situaciones. Los líderes situacionales adaptan su estilo de liderazgo según las necesidades y características específicas de cada situación. Pueden ser autocráticos en una situación de emergencia y democráticos en un contexto de toma de decisiones colaborativa. Este enfoque se basa en la idea de que la efectividad del liderazgo depende de la adecuación entre el estilo de liderazgo y la situación en particular. En este tipo de liderazgo, es importante que el líder tenga un equipo diverso de expertos en diferentes áreas de servicio para no limitar al equipo a las limitaciones del líder.

En cuanto al liderazgo situacional, la Biblia también nos ofrece ejemplos de lideres situacionales que actuaron de acuerdo con las circunstancias. Por un lado, Jose “El Soñador” demostró habilidades de liderazgo situacional durante su tiempo como gobernador de Egipto. Después de interpretar los sueños del faraón y ser puesto a cargo de la administración del país, José adaptó su liderazgo a las diferentes situaciones y necesidades que surgieron. Implementó políticas de almacenamiento y distribución de alimentos durante los años de abundancia y escasez, y tomó decisiones estratégicas para mantener la estabilidad y el bienestar del país (Génesis 41-47).

Es importante reiterar que el hecho que un líder sea mayoritariamente, por ejemplo, democrático, esto no significa necesariamente que en otras circunstancias este mismo líder necesite actuar autocráticamente, o transaccionalmente. Algunos lideres tienen “porcentajes” de cada tipo de liderazgo, siendo en algunos casos uno de ellos el más dominante de todos.

Entonces, pensando reflexivamente ¿cuál es el mejor modelo de liderazgo? La respuesta va a variar grandemente de acuerdo con el contexto, la situación y a la cultura de cada organización. Personalmente creo que el liderazgo situacional puede ofrecer una versatilidad muy particular que va a ser muy útil para los lideres y sus equipos respectivos.

Concluyendo, como mencionado en páginas anteriores, es importante destacar que estos tipos de liderazgo no son mutuamente excluyentes, y muchos líderes adoptan un enfoque combinado entre cada uno de ellos, según la situación y las necesidades de la organización. Además, el liderazgo efectivo puede variar dependiendo de la cultura organizacional, el contexto y las características individuales de los líderes y los seguidores. El liderazgo también va a depender de la cultura y de cómo este líder interactúe con la cultura local. Un líder exitoso no va a ser necesariamente exitoso en todos los contextos organizacionales.

Espero que este articulo haya sido de bendición para su vida, ministerio, y empresa.

En el amor de Cristo,

Dr. Julio C. Salas

 

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